El factor ternura y su valor

Las emociones que experimentamos como seres humanos son reacciones que se dan en nuestro cerebro y tienen propósitos pertinentes para nuestra existencia. Por ejemplo, la tripofobia, que es una reacción de asco al ver patrones repetitivos.

Se realizó un estudio que determinó que la reacción de asco al ver estos patrones nos remite a la presencia de parásitos, infecciones y descomposición de tejido lo que nos hace alejarnos de potenciales peligros. 

En el caso de la ternura, se trata de un potente mecanismo de defensa. A diferencia de otras especies, los humanos somos completamente dependientes de adultos durante toda la infancia, por lo que cuando somos pequeños desatamos ternura en nuestros padres para que cuiden de nosotros.

Simplemente no podemos evitarlo, vemos a un bebé animal o humano y nuestro instinto de protección se dispara, tenemos que cuidar de él. Esta característica está presente tanto en el cerebro masculino como en el femenino.

Hasta hace muy poco se desconocía la zona del cerebro en la que estos vínculos se generan, pero con el avance en los estudios de neurociencia por fin se pudo señalar el lugar exacto en el que sucede el amor y eso es en la ínsula y en el núcleo estriado del cerebro, responsables por el amor y el deseo sexual.

Sin embargo, aunque estás zonas del cerebro están juntas, no están revueltas. Un área del núcleo estriado se activa con el deseo y otra con el amor. El área del núcleo estriado que se activa con el amor es mucho más compleja porque este sentimiento es abstracto y no necesita la presencia del objeto del afecto de la persona.

Curiosamente esa área del cerebro también se activa en el caso de las adicciones a las drogas.

Podemos llamar a todo esto el factor ternura. De hecho es ampliamente utilizado en la industria del entretenimiento mediante la creación de personajes que por su simple adorabilidad se ganan a las audiencias.

Podemos mencionar el ejemplo de la serie The Mandalorian, cuyo personaje Grogu, o baby Yoda como todos le conocemos, se robó los corazones de la audiencia desde la primera toma.

Disney conoce el factor ternura, no es coincidencia que el animatronic de baby Yoda le costó a la producción de la serie cinco millones de dólares, inversión que sin duda alguna ya tuvo su retorno.

Así que ya lo sabes, el factor ternura es la llave a las emociones de tus clientes.

Fuentes de información:

https://ecodiario.eleconomista.es/viralplus/noticias/8855067/01/18/La-verdad-sobre-la-tripofobia-por-que-nos-producen-ansiedad-estas-fotos.html

https://robbreport.mx/news/crear-a-baby-yoda-para-la-serie-the-mandalorian-costo-5-millones-de-dolares/

https://www.ox.ac.uk/news/2016-06-07-babies-dont-just-look-cute-scientists-find

https://www.bbc.com/mundo/noticias/2012/0/120620_cerebro_amor_lugar_men